Casas frías por la humedad: causas, soluciones económicas y riesgos para la salud
- Jorge Cifre

- 10 dic 2025
- 3 Min. de lectura

En muchas viviendas de Mallorca, especialmente las más antiguas o situadas en zonas sombrías del casco antiguo, aparece un problema muy común cuando llega el otoño o el invierno: la sensación de frío causada por la humedad ambiental. Aunque la calefacción esté encendida, la casa sigue estando fría, las paredes tardan en calentarse y la ropa nunca parece secarse del todo. No es solo un problema de confort; también afecta al estado de la vivienda y a la salud de quienes viven dentro.
¿Por qué la humedad provoca esa molesta sensación de frío?
El aire húmedo contiene más partículas de agua, lo que hace que el cuerpo pierda calor más rápidamente y que la vivienda transmita una sensación constante de frío, incluso cuando la temperatura no es tan baja. Algunas señales evidentes son:
Paredes frías que absorben el calor.
Condensación en ventanas y marcos.
Olor a humedad estancada.
La calefacción tarda mucho en ser efectiva.
Muchas veces, la causa no es únicamente la temperatura exterior, sino una mala ventilación, filtraciones pequeñas o actividades cotidianas como cocinar, ducharse o secar ropa dentro de casa.
Cómo afecta la humedad a la salud
Vivir en una casa húmeda puede generar problemas importantes:
Alergias, congestión y tos persistente.
Irritación de garganta y ojos.
Peor calidad del sueño y sensación de frío constante.
Empeoramiento del asma, sobre todo en niños y mayores.
Presencia de moho, que libera esporas perjudiciales.
Dormir o pasar muchas horas en un ambiente frío y húmedo afecta a la energía diaria y puede empeorar dolores articulares.
Soluciones económicas para reducir la humedad
Aunque existen reformas profesionales más profundas, hay medidas sencillas y de bajo coste que funcionan especialmente bien en viviendas antiguas o húmedas.
1. Ventilación adecuada (incluso sin sol directo)
Si la casa recibe sol, lo ideal es ventilar 10–15 minutos en esas horas. Pero en casas orientadas al norte o ubicadas en callejones del casco antiguo, donde no entra el sol y el aire es más frío, la ventilación debe adaptarse:
Ventilar 5–10 minutos diarios en las horas menos frías (entre 12h y 16h).
Crear ventilación cruzada si es posible, para expulsar rápido el aire húmedo.
Evitar ventilaciones largas que enfríen paredes y suelos.
La ventilación es necesaria, pero controlada para no aumentar la humedad por condensación.
2. Uso de deshumidificadores
En casas sin sol directo, el deshumidificador no es opcional, es fundamental. Permite mantener el nivel de humedad entre 45–55%, lo cual:
Reduce la sensación de frío.
Previene la aparición de moho.
Ayuda a que la calefacción sea más eficiente.
Hay opciones eléctricas desde bajo consumo y modelos económicos con sales absorbentes para espacios pequeños.
3. Mejorar la circulación de aire
Separar muebles de las paredes frías.
Usar pequeñas rejillas o ventiladores de bajo consumo.
Evitar rincones cerrados donde se acumula humedad.
4. Aislamiento sencillo y accesible
Aunque no sustituye un aislamiento profesional, sí mejora el confort:
Alfombras en suelos muy fríos.
Burletes en puertas y ventanas.
Cortinas térmicas.
Pintura antihumedad o térmica en paredes problemáticas.
5. Reducir la humedad generada dentro de casa
Usar la campana extractora al cocinar.
Ventilar el baño justo después de ducharse.
Evitar secar ropa dentro sin deshumidificador.
Estas pequeñas acciones diarias tienen un gran impacto en viviendas frías y húmedas.
Cuándo conviene buscar ayuda profesional
Si aparecen manchas que reaparecen continuamente, moho persistente o paredes que se desconchan, puede existir un problema de filtraciones, capilaridad o puentes térmicos. En esos casos, un análisis profesional evita que la humedad siga avanzando y cause daños mayores en la vivienda.





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